La inmigración se ha convertido en el principal problema de la economía española. En plena crisis económica mundial el gobierno de Zapatero sigue manteniendo una política de puertas abiertas para los inmigrantes.
En el año 2008 la economía española había entrado en recesión, especialmente desde el segundo trimestre, que se cerró con una caída del Producto Interior Bruto (PIB) del orden de 1.2 puntos. El año 2009 sería peor y finalizó con un retroceso del PIB acumulado de 3.1. En los años 2008 y 2009, dos de cada tres parados provocados por la crisis económica en Europa, son españoles; un total de 2,2 millones de nuevos parados hasta alcanzar la cifra de 4,3 millones de parados según los datos del Instituto Nacional de Estadística del ultimo trimestre del año pasado.
Mientras la economía mundial y la española sufrían una crisis tan intensa, el gobierno español tan sólo durante estos dos últimos años ha permitido la entrada de 1,2 millones de nuevos inmigrantes, según los datos de los padrones municipales. Como durante los cuatro primeros años de gobierno de Zapatero llegaron otros 2,5 millones de extranjeros, en total suman 3,7 millones de inmigrantes. Esta oleada, cuando ya la crisis era incuestionable, ha supuesto un tiro de gracia para la economía española pues aproximadamente el treinta por ciento de los parados son inmigrantes que actualmente están absorbiendo la mayoría de las ayudas sociales y a los que se privilegia respecto a los trabajadores nacionales en los planes de empleo público, como ya ha sucedido con el “plan E”.
Es muy alarmante también en esta situación de crisis económica y de falta de dinero, que llegue a las familias y a las empresas, la cuantía de divisas que los inmigrantes envían a sus países de origen, que no ha dejado de aumentar. Según datos del Banco de España solo en los primeros nueve meses del año pasado los inmigrantes enviaron 5200 millones euros. Pero además, el mismo Banco España señala que otros 1000 millones de euros como mínimo han salido fuera por procedimientos ilegales. En conjunto sólo en los últimos cuatro años los inmigrantes han sacado fuera de España unos cuarenta mil millones de euros, es decir una cifra aproximadamente equivalente a la mitad de todo el déficit del Estado español en el año 2009.

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